Stephen Beal

Para el poeta y el artista de las fibras, oriundo de Estados Unidos, "los colores son la alfombra mágica para su mente y su corazón, y a través de la poesía explora los recuerdos y las emociones evocados por los colores y los hilos de bordar".

Su recopilación Lo materia misma: Poemas sobre los colores, los hilos y los vestidos de las mujeres (Interweave Press), recibió en 1997 uno de los premios al libro del año en la sección de poesía del Centro del Colorado. Sus poemas se inspiran en los tonos de los hilos para bordar que usa para sus propias creaciones de bordado sobre cañamazo, motivos que se han expuesto en todo el mundo.

 

 

 

Color 3607

Tengo que confesar que desconfío de este color.
A pesar de que he llegado a usarlo mucho, con recelo.
En primer lugar, si mi hija fuera a ir al baile,
este fucsia para ella yo no elegiría.

Sin embargo, ella sí lo haría.
Quiero decir que somos la clase de gente
que cierra la puerta a las diez,
después de comprobar

que el perro ha dado el paseo
que ha entrado el gato
que la violeta africana se ha regado
que la luz del sótano se ha apagado.

Y mientras hacemos nuestras tareas,
arropando a los pequeños y rezando una oración,
3607 está fuera en el bar,
¡bailando con alguien llamado Antón!
¿Qué puedes hacer con un color así?
¿Encerrarlo?
¿Quitarle la pulsera del tobillo?
¿Hacer que se apunte a informática?
No, tú, viejo estirado, sólo déjalo ser como es,
elevarse en sus alas de neón
hasta el coro de la barra de labios.

Color 747

Aquí está el matiz del aire al alba
en ese punto del horizonte donde el mundo no tiene fin.
Aquí está vuestra entrada azul pálido en el infinito,

sobre cuyas alas vuela la eternidad.

Otros colores van a la ciudad, hacen recados,
compran vaqueros para los chicos o comida para el perro.
Otros colores se esfuerzan y luchan en la vida,
cuidando sus relaciones con los demás,
sus responsabilidades,
el apoyo mutuo del matiz y del color.

Pero el 747 es risueño porque va con todo.
Nunca os hará cometer errores, este azul;
nunca se impondrá, y tampoco desaparecerá.
Dondequiera que pongáis este azul en la labor,
será como un ángel, repartiendo alrededor su bendición
con serenidad, con pureza,
con la gracia sencilla del bienamado.

Este azul es el azul de todo a lo que se aspira,
y de todo lo que se estima.
Más que ningún otro azul que yo conozca,
este azul es limpio y claro.

Color 816

El lugar donde se crean los colores

Algún día veré el lugar donde se crean los colores,
El lugar de mi alegría.
Habrá unas escaleras hacia arriba, amplias escaleras de mármol,
y habrá una habitación
grande, y con arcos y que provoca la inspiración,
Habrá música, cien cuerdas bajo la dirección
de Carmen Dragon (1),
Habrá cien rubias, bailarinas
vestidas por Jean Louis (2),
y se oirá entre los pilares el frufrú de las muselinas.

Ese es el lugar: enormes calderos rebosantes de color
en los que adquiere matices chillones el inocente algodón,
escarlata y fucsia, violeta y oro,
verdes que hieren tus ojos y azules que te engañan haciéndote creer
que el mundo no tendrá fin.

Oh, este es el lugar donde todos tus sueños se hacen realidad,
Donde nada es como fue y donde todas las cosas desarrollan el potencial
de lo que pueden llegar a ser.

Esta es la materia del cambio, la materia misma,
y la puedes llevar a casa y tener en tus manos.
Ninguna pintura servirá, ninguna pintura se acercará siquiera,
cuando bordas para tu amado un corazón rojo rubí, y le dices:
«Este es el color – y la textura – de mi amor por ti.»

Sí. Este es el lugar donde se crean los colores.
Este es el lugar de la alegría.

(1) Músico y personaje del mundo audiovisual estadounidense.
(2) Jean-Louis Scherrer, creador parisino.

Color 991

Todas las pelirrojas del mundo han usado este verde.

Cuando los cineastas llegaron a Irlanda en 1952,
un coro de damas duende adornadas con el 991
—gorro, pantalón corto y elegante chaleco de satén—
dieron la bienvenida a Gene Kelly (1), cuando descendió bailando del barco,
y por el muelle,
y por toda la ciudad,
y sobre la colina,
verdes matas de tréboles brillantes florecían.

Azul turquesa, verdaderamente, color de agosto a la sombra,
tono intenso, el tono de la textura y de la nostalgia y de las
largas tardes en la Alabama de Kurt Weill (2).
Hay humo en este verde, humo y romanticismo,
cuando Susan Hayward3 en su falda con aros pasea por la galería
esperando a su amado.

Así que lo que tenemos aquí es un verde de película,
la diseñadora Edith Head (4) desenrollando una pieza de 991
—siempre de satén, sólo de satén—
y cubriendo con ella a Rita Hayworth (5),
que es perfecta y suave, como una mujer de melocotón, coñac y mantecado.

Cómo ha podido crear Dios tanta belleza?

¿Cómo puede resistirlo Dios?

(1) Actor, bailarín y cantante estadounidense (1912-1950)
(2) Cantante y compositor alemán (1900-1950)
(3) Actriz estadounidense, Escarlata en Lo que el viento se llevó, (1918-1987)(4) Diseñadora y ceramista estadounidense
(5) Actriz estadounidense (1918-1987)